Tengo la necesidad de contar lo que sentí y llevo pensando desde que terminó el partido del sábado pasado contra la ponferradina.
Vaya por delante que yo siempre he creído y me ha gustado mucho el futbol de Juan Ignacio Martínez, el mejor entrenador que ha pasado por esta santa ciudad. El entrenador que mejor fútbol y mejores resultados nos ha dado nunca. Después del empate contra el equipo antes mencionado y que está virtualmente descendido comencé a pensar en el partido. Resumiendo:
- 2 palos
- 1 larguero
- 3 paradones del portero rival
- 1 gol
- Juego controlado
- Pocas ocasiones del rival.
- Unos 20 tiros a puerta...
Partido que, en condiciones normales deberíamos haber ganado por 3 o 4 goles de diferencia. El gol del equipo rival en su primera, y casi única ocasión.
Es cierto que Cygan está lento y fallón, que Mariano no es central, pero no teníamos otra opción. Pablo sancionado, Cala lesionado y Chus en el alumbramiento de su hijo. Es cierto que al equipo se le vio cansado en los últimos 20 minutos del partido y también es cierto que los fichajes de invierno aportan poco.
Pero que queréis que os diga. Después del resumen que os he puesto, si la pelota no quería entrar, pues no entra. Hemos ganado partidos con menos ocasiones y con 1 tiro a puerta y un juego deplorable.
Señores, acabamos de llegar a la LFP y ya nos creemos con la necesidad y todo el derecho a subir a primera. Antes de exigir nada al equipo, miremos, de los que están arriba en la tabla, los presupuestos que manejan.
El sábado sentí vergüenza al oír los pitidos de la gente al equipo en el minuto 55 de partido. Sentí dolor, con los silbidos de la gente al final, pero lo comprendí todo cuando escuché un sector (pocos, por cierto) decir JIM dimisión!!!
Tenemos un equipo en la segunda división española de fútbol, con opciones a subir a primera, pero tenemos una afición de segunda B o tercera.
El año pasado no ascendimos por 2 o 3 puntos, este año seguimos con opciones y todo esto con jugadores de los que menos cobran, con un presupuesto de los más ajustados de la categoría, con un entrenador que hace lo que puede con lo que tiene. Y, a pesar de todo, vamos al campo 8000 o 9000 (cuando más) aficionados. No hemos llenado el estadio en todo el año y cuando nos visitó el mejor equipo de la categoría, no fuimos ni 8000 aficionados... (¿aficionados?).
Quitando honrosas excepciones, somos una afición de sofá y de Madrid o Barça. Y si no, preguntad en el trabajo o en la calle al primero que se os ocurra, contra quien jugamos la siguiente jornada y cuándo es, y después le preguntáis cuando y contra quién lo hace el Farsa o el Mandril.
Estoy realmente triste. Hace unas jornadas también tuve que aguantar el comentario de un forero diciendo "Mariano sinvergüenza", precisamente Mariano.
El peor jugador de este equipo, le da mil patadas, como jugador, a cualquier aficionado de este equipo, como aficionado.
Yo, personalmente me he tragado muchos partidos de segunda B y me quedaría 20 años en segunda división, tal y como nos hemos pasado estos 2 últimos (entre los primeros siempre).
Por eso no me queda otra que alzar mi voz, y como otros hacen, gritar lo que mi corazón me pide:
¡¡¡AFICIÓN DIMISIÓN!!!
Mis condolencias a JIM, a Mariano, a Víctor, a Chus, etc, por tener que aguantar a esta afición inmadura y que, hasta hace poco sólo habían visto el fútbol en la tele de su casa o en el bar con sus amigotes. Esos que se saben las alineaciones del Farsa o el Mandril de memoria y que no saben lo que ha hecho Mariano Sánchez por este equipo, no saben quién es Falcón y ni se acuerdan de Carmona, Sabino, Molist, Cabrejo, etc.
Lo peor es que hay gente que sí saben quienes son, y han vivido, incluso más partidos que yo en segunda B o tercera y aún así piden dimisiones, y no saben valorar lo que se ha conseguido estos dos años.
En parte, esos aficionados me dan pena, porque nunca estarán contentos y nunca disfrutarán un partido en sus vidas. Siempre van a exigir, y si ganas los 6 títulos que se pueden ganar en las competiciones nacionales y europeas, pedirán que eso se repita todos los años. Aun así, sigo pidiendo:
¡¡¡AFICIÓN DIMISIÓN!!!