Yo he sido, y soy, de los que se quejan de la afición que tenemos, de que muchos no saben lo que nos ha costado llegar hasta donde estamos y que la mayoría exige mucho a este equipo.
El sábado estuve temeroso, durante todo el partido de la pitada que iba a recibir nuestro exdelantero Tato, ya que la mayor parte de los aficionados sólo lo vio el año pasado, que no fue su mejor año. Además que siempre o casi siempre se iba al vestuario con la pitada del público.
Al principio no me equivocaba mucho, ya que, cuando Tato tocaba el balón oia gritos increpándole y algún cántico que otro oí en su contra. En el minuto 30 de la segunda parte, más o menos, fue cuando lo sustituyeron (no para reforzar la delantera, todo sea dicho), y ahí saltó mi sorpresa, cuando la gran mayoría del público, saltó en un aplauso al jugador. Callando los silbidos y pitos de una minoría. Me alegré mucho, ya que dicen, que las minorías ruidosas son las que se hacen sentir, pero en esta ocasión los que le pitaron se tuvieron que callar ante los aplausos y metieron la cabeza en un agujero.
¿Está cambiando esta afición nuestra o estaba yo equivocado con esta afición?
PD: Me alegré mucho y, sobre todo, por Tato, que, aunque no tubo mucha suerte el año pasado, siempre salía con ganas y es de esos jugadores, allá donde vaya, que se dejan, como dicen los más castizos, los cojones en el campo. Olé por ti Tato y que te vaya bonito.